El
verano de 1993 marcó un
antes y un después para
la política canaria y la
relación del Archipiélago
con el Estado. Los ciudadanos
canarios decidieron con su voto
que por primera vez las Islas
estuvieran representadas en las
Cortes con voz propia, sin intermediarios,
sin la obligada obediencia a Madrid
de los partidos estatales.
Ya no sólo
Cataluña y el País
Vasco iban a contar con grupos
nacionalistas. También
Canarias podía alzar su
voz, defender a nuestra comunidad
y contribuir solidariamente al
desarrollo del Estado desde un
partido netamente canario.
Coalición Canaria se ha
distinguido, desde entonces, por
una doble labor en el Parlamento
estatal: la defensa de los intereses
canarios y la contribución
a las políticas de Estado,
una actitud que también
ha llevado al Senado, donde todos
los integrantes del grupo han
luchado por las Islas incluso
batiendo el record de iniciativas
realizadas. Ya no hay una semana
en la que no se hable de Canarias
en el Congreso o en el Senado.
Sólo a partir de la aparición
del grupo parlamentario de Coalición
Canaria, los distintos gobiernos
centrales han comprendido la necesidad
de un tratamiento distinto para
el Archipiélago en leyes
que afectan a las Islas, o han
contado con la opinión
de los representantes canarios
en los grandes temas nacionales.
La presencia de Coalición
Canaria en las Cortes, y su complemento
en el Senado, ha puesto en evidencia
ante los principales centros de
decisión que existe otra
España insular y alejada
que requiere un trato distinto.
Fruto de los acuerdos con los
distintos gobiernos, se ha triplicado
el volumen de inversiones estatales
en las Islas en la última
década, y se ha introducido
el hecho insular en las leyes
que lo requerían.
Los parlamentarios y senadores
de Coalición Canaria han
desarrollado una actividad intensa
en las cuatro legislaturas transcurridas
desde 1993. Los diputados y senadores
de Coalición Canaria lideran
las “clasificaciones”
de intervenciones e iniciativas
entre todos los diputados y senadores
canarios. Esa es una de las ventajas
de contar con un grupo parlamentario
propio.